Al llegar a casa en el escritorio de su cuarto tenía una
carta y una rosa de color rojo, ¿de quién será? se preguntó. La carta no tenía
remitente cosa que le pareció muy rara, pero entonces pensó en que si no tenía
remitente alguien habría ido a su casa a entregarla en mano. Corrió hacia la
cocina y le pregunto a su madre ella no sabía nada lo único que le dijo fue que
el cartero la había llevado por la mañana.
Después de comer, ella se puso a leer la carta:
“Hola, ¿Qué tal?
Espero que estés bien…no sé si te acordaras de mi soy el tonto que tantas veces
te ha hecho daño, pero sabes no era mi intención, siempre te lo dije y tú nunca
me creíste pero es la verdad. Hoy es tú día princesa y esta vez sí que me he
acordado, espero que la rosa te haya gustado. ¿Sabes? Aunque tú no lo sepas leo
todo lo que escribes y te sigo cada día. Recuerdo todos los momentos que pase
contigo y no te puedo prometer que esto durara para siempre, sé que no será
fácil…pero yo no quiero quedarme con las ganas de intentarlo. Así que si tú
quieres esta tarde en tu ciudad nos vemos.
P.D: Te Quiero
Ella empezó a llorar, pero con una gran sonrisa. Salió
del cuarto y abrazo a su madre, su madre al verla así ya sabía de que se
trataba era él otra vez él ese chico que tanto le había hecho daño la verdad es
que ella se empezaba a cansar pero por más que le decía a su hija ella no hacía
caso, ya que ella estaba enamorada y aunque no lo entendía era así.
Luego ella se fue al baño se lavo la cara, y después
volvió a su habitación a pensar si iría a ese encuentro o no, así que después
de media hora decidió ir al encuentro, pero esta vez sería distinto dejaría que
hablara él y si no le convencía nada de lo que decía tenía claro que se
volvería a casa y una vez más intentaría olvidarse de él.
Entonces cogió la carta y se puso a releerla y se dio
cuenta que no ponía ningún lugar así
que miro el sobre otra vez, y encontró una foto de ella durmiendo y detrás
ponía una fecha, una hora y la dirección.
Ella decidida abrió su armario y no sabía que ponerse, y
entonces pensó en el sitio que él había
pensado, el parque de cabecera, así
que cogió un pantalón y una camiseta y sin más se la puso, pero como siempre en
el último instante cambio de idea y se puso una blusa.
Luego bajo a la calle con paso firme y decidida, estaba
feliz radiante y esta vez tenía una corazonada. Sabía que hoy tomaría una
decisión estaba segura y aunque fuera para bien o para mal. Lo tenía que hacer
esta vez pondría punto y final a su historia, o punto y seguido, pero de alguna
forma ya había comenzado el principio del final o de un nuevo comienzo....