22.6.14

La ciudad mágica 4.

Al llegar a casa en el escritorio de su cuarto tenía una carta y una rosa de color rojo, ¿de quién será? se preguntó. La carta no tenía remitente cosa que le pareció muy rara, pero entonces pensó en que si no tenía remitente alguien habría ido a su casa a entregarla en mano. Corrió hacia la cocina y le pregunto a su madre ella no sabía nada lo único que le dijo fue que el cartero la había llevado por la mañana.

Después de comer, ella se puso a leer la carta:

Hola, ¿Qué tal? Espero que estés bien…no sé si te acordaras de mi soy el tonto que tantas veces te ha hecho daño, pero sabes no era mi intención, siempre te lo dije y tú nunca me creíste pero es la verdad. Hoy es tú día princesa y esta vez sí que me he acordado, espero que la rosa te haya gustado. ¿Sabes? Aunque tú no lo sepas leo todo lo que escribes y te sigo cada día. Recuerdo todos los momentos que pase contigo y no te puedo prometer que esto durara para siempre, sé que no será fácil…pero yo no quiero quedarme con las ganas de intentarlo. Así que si tú quieres esta tarde en tu ciudad nos vemos.

P.D: Te Quiero

Ella empezó a llorar, pero con una gran sonrisa. Salió del cuarto y abrazo a su madre, su madre al verla así ya sabía de que se trataba era él otra vez él ese chico que tanto le había hecho daño la verdad es que ella se empezaba a cansar pero por más que le decía a su hija ella no hacía caso, ya que ella estaba enamorada y aunque no lo entendía era así.

Luego ella se fue al baño se lavo la cara, y después volvió a su habitación a pensar si iría a ese encuentro o no, así que después de media hora decidió ir al encuentro, pero esta vez sería distinto dejaría que hablara él y si no le convencía nada de lo que decía tenía claro que se volvería a casa y una vez más intentaría olvidarse de él.
Entonces cogió la carta y se puso a releerla y se dio cuenta que no   ponía ningún lugar así que miro el sobre otra vez, y encontró una foto de ella durmiendo y detrás ponía una fecha, una hora y la dirección.

Ella decidida abrió su armario y no sabía que ponerse, y entonces pensó en el sitio que él  había pensado, el parque de cabecera, así que cogió un pantalón y una camiseta y sin más se la puso, pero como siempre en el último instante cambio de idea y se puso una blusa.
Luego bajo a la calle con paso firme y decidida, estaba feliz radiante y esta vez tenía una corazonada. Sabía que hoy tomaría una decisión estaba segura y aunque fuera para bien o para mal. Lo tenía que hacer esta vez pondría punto y final a su historia, o punto y seguido, pero de alguna forma ya había comenzado el principio del final o de un nuevo comienzo....