10.1.15

Antromántica.


Todo empezó un día de verano en la playa, aunque había empezado antes sin que ella lo supiera. 
Él siempre la miraba a escondidas y ella disimulaba como si no se diera cuenta.
Un día él la invito a salir, pero ninguno de los dos se lo tomó enserio y aquello no sucedió. 
Luego ella sin saber porqué empezó a pensar en él. Todo empezó con un simple cruce de miradas. A ella no le gustaba mucho salir le gustaba más compartir su tiempo con los suyos, también dedicarse a ella y escribir, ya que así expresaba todo lo que sus palabras no podían decir.

Pero llego el día que por fin sucedió él la invito a salir y esta vez sí, ella aceptó.
Era un martes, un martes de poniente, ella pensó que no habían podido elegir otro día mejor que uno así para ir a la playa.

Ella no sabía muy bien de qué hablarle, ya que ella pensaba que no tenían nada en común. Para empezar le separaba una gran diferencia de edad, aunque ella no supo que era así, hasta que él se lo dijo:

-¿Cuántos años tienes?- le pregunto él.
-Tengo 22 -dijo ella- y sin más se empezó a reír.
-¿Y tú?- le preguntó ella, aunque en realidad no le importaba mucho, por no decir nada.
-No te lo voy a decir, que saldrás corriendo- le respondió, sabiendo que al final se lo diría.
-No, no voy a salir corriendo, hace tiempo que aprendí a no hacerlo- le dijo ella, guiñándole un ojo, pensando que dijera lo que dijera ella ya había tomado una decisión. Y es que aquel chico la miraba como nunca nadie la había mirado, su mirada le decía tantas cosas a la vez que para ella eran inexplicables. A veces hasta le intimidaba que la mirara de esa forma.
-¿Tú cuantos me hechas?- le dijo él.
-26- Le dijo ella sabiendo que no acertaría, pues para las edades era bastante mala y nunca acertaba.
-Tengo 34, aunque siempre me han dicho que no aparento la edad que tengo- dijo él.

Ella se echo a reír, ni siquiera lo hubiera imaginado, pero como os he dicho antes la decisión estaba tomada.
Luego paso un rato más y siguieron hablando, pero la verdad es que a ella le daba miedo, ese chico le hablaba como si la conociera de toda la vida, como si supiera todo de ella. Y ella sin embargo no sabía nada de él.

Ella le contó que justo un año antes un chico le había partido el corazón y que no estaba preparada para que lo volvieran hacer y ni siquiera lo quería intentar.
Él ha todo esto le dijo que a él también le había pasado 2 veces lo mismo, que tuvo dos relaciones y que también le habían roto el corazón.
A lo que ella pensó que de esta última él todavía se acordaba. Por lo tanto los dos quedaron en amigos con derecho a roce.

Ella sabía que podía correr el riesgo de volverse a enamorar, pero no le importaba. También pensaba que duraría menos de lo que al final duro. Ella pensó en una noche y luego no fue así.

Había algo en él que a ella le atraía. Por un lado estaba su mirada, por otro su forma de vestir y luego había algo que a ella le intrigaba y además sabía que aquello iba a ser complicado y a ella le encantaban las cosas complicadas, si en complicarse la vida era una experta.

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