Siempre supe que te echaría de menos
cuando no estuvieras,
siempre supe te irías,
siempre supe que todo esto terminaría,
que por que lo supe, porque todo
termina,
porque los cuentos tienen fin.
Si así he vivido yo todo esto,
como un cuento,
un cuento en el que tu y yo eramos los
protagonistas.
Como ves ya puedo hablar de ti en
pasado,
pero lo que todavía no puedo es
escribir un presente sin mencionarte,
un presente sin ti,
un presente donde sigo esperándote,
donde sigo esperando una llamada, un
mensaje,
“de nos vemos esta noche, vente a
cenar”.
Aún sigo recordando tu risa junto a la
mía,
nuestras tardes en el parque leyendo o
simplemente escuchando el viento,
si me gustaba escuchar el viento
mientras te miraba dormido tumbado en la hierba.
Me acuerdo el día que me rompí a tu
lado,
ese día por un momento pensé que no
era un cuento,
que era real,
pensé que la felicidad duraba “para
siempre”.
Y ahora que el “te echo de menos”
se queda corto,
ahora que esas palabras no pueden
expresar todo lo que llevo dentro,
todo lo que vivimos, todo lo que
imagine, todo lo que no soporto día.
Elvira Sastre dice en uno de sus
poemas:
“Cualquiera diría al verte
que los catastróficas fallaron:
no era el fin del mundo lo que venía,
eras tú”.
y que gran frase, que gran verdad.
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