Desde el primer minuto que escuche hablar, supe que iba a
doler. Ese acento que me recordaba tantas cosas: esa playa, el norte, el náutico,
ese viaje que planee desde hace años… fueron tantas cosas las que me vinieron a
la mente que lo único que quise fue olvidarme de ti. Pero la vida te volvió a
poner en mi camino una tarde de junio, y ahí ya no hice más, tan solo dejar que
el tiempo pasara lo mejor posible.
Y así llego el día en que tú me pediste que confiara en ti
que no me ibas a fallar, y yo decidí confiar en ti. Recuerdo aquella noche en
la que secaste mis lágrimas y me sacaste una sonrisa. En ese momento empezó todo
los buenos días esos que me
despertaban con sonrisas, ese buenos días
princesa que me hizo reír y que no borro mi sonrisa en todo el día.
Luego me
acuerdo de aquel fin de semana, bueno primero me acuerdo cuando me decidí a ir
contigo, la verdad es que me costó decidirme en ese momento. Pero ha día de hoy
no me arrepiento de mi elección. Aunque ahora pienso que todo fue mentira la única
que fui verdad fui yo. Me acuerdo aquella despedida esa en que para mí fue un adiós.
Pero no
habría más veces concretamente dos una que me ilusione como una idiota, para
luego…bueno ya sabes.
Nunca me habían
hecho sentir así, no me costó darme cuenta de tu engaño de hecho en cuanto leí ese mensaje que me
decía “que no ibas a estar aquí”. Todavía recuerdo las palabras que le dije a
mi hermana “este se piensa que me he caído
de un árbol, me la está metiendo. No sé qué ara ni donde ira pero no me importa”.
Eso si al día siguiente lo supe.
Luego me
pediste perdón y yo ingenua te creí y te di una segunda oportunidad. Pero ahora
me lo has vuelto a hacer vuelvo a estar el suelo de nuevo, esta vez no entiendo
nada tampoco como la otra pero ya no busco explicaciones no las quiero. Solo
espero que el viento te lleve pronto porque desde el viernes menudos días.
“Esperando que me lleve el viento”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario