Llegaste cuando ya lo
tenía todo ordenado, cuando ya había entendido que es mi vida, que soy yo quien
elige, que aunque a veces me digan que lo que estoy haciendo no está bien lo tengo
que hacer, que me tengo que caer para aprender a levantarme, que no soy
perfecta y por tanto, tengo que sobresalirme de la línea. Cuando ya había conseguido
entender todo eso, que he de decir que para mí no fue nada fácil. Cuando ya
estaba llena de luz. Llegaste tú como un vendaval y te lo llevaste todo.
Te llevaste mis ganas de despertar cada mañana, de que aunque saliera el sol todos mis días eran grises de lluvia. Pasaba las noches en vela, dándole vueltas a la cabeza pensando en el ¿Por qué, el cómo, el quizás?...
Llevo dos noches soñando que vuelves, y que vuelvo a caer, bueno un sueño para mí una pesadilla la verdad. Me despierto pensando en quien pensaras cada día, si todavía te acuerdas de mí, con quien te acostaras cada noche o cada fin de semana y lo más importante para mí si serás feliz.
Hoy te digo que hoy yo sola soy la que se levanta cada día y
aunque te recuerdo todos los días me pongo a sonreír, supongo que has parado el
tiempo bueno mejor dicho has parado mi tiempo, pero he conseguido no llorar,
aunque aún estoy esperando ese mensaje, ese que me diga porque, porque
cambiaste en una semana. Porque me dijiste que me echabas de menos y luego ni siquiera te atreviste a llamarme
cuando estabas aquí. Porque aquel día me dijiste buenas noches hasta mañana y
al día siguiente me dijiste que no venías diciéndome una mentira que nunca me
creí.
"Me duele al respirar."
No hay comentarios:
Publicar un comentario