2.7.14

Ese de la barra.


Volviste después de un concierto,
pidiéndome más.
Entonces te cogí del brazo, y te bese.
De pronto me encontré en tu casa
sin ropa tirada en la cama, pero al girar,
no eras tú era tu amigo ese de la barra.

Supongo que me dejaste colgada,
y tú amiguito me llevo a su casa,
y copa tras copa me deje llevar.

Al día siguiente me llamaste,
para ver como estaba,
o para limpiar tú conciencia
por haberme dejado tirada.

Desde entonces sigo con tu amigo,
ese de la barra.
Me llama princesa,
Por ser una puta en la cama,
Y una señora en la calle.

Y hoy te doy las gracias,
por haberme dejado tirada,
porque así conocí a tú amigo,
ese de la barra,
que ahora, me hace feliz.

Y así que estoy en su casa
sin ropa tirada en la cama.

Mireia Viedma

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