25.7.14

La ciudad mágica 5.

Salió de casa media hora antes del encuentro, cogió el autobús y una vez sentada allí se puso sus cascos y con una sonrisa en la cara encendió su reproductor y se metió en su mundo. Llego 10 minutos tarde, el estaba allí esperándola.

-Hola, pensaba que ya no vendrías.-dijo él.
-Hola, es que el autobús ha tardado un poco-dijo ella.
-¿Cómo estás?- le dijo él- no sabía porque pero estaba tan nervioso que apenas los nervios le dejaban hablar.
-Bien, no me ves. -Se dio una vuelta y empezó a reírse.
-Jejejeje, que graciosa la niña, parece que se ha tragado un payaso – le dijo él.
-Oye tampoco te pases, era una broma. La verdad es que te veo un poco nervioso y solo era para romper el hielo idiota- le dijo ella sacándole la lengua.
- Yo nervioso, no que va.
-Anda vamos a buscar un banco o un sitio para tomar algo, tú qué prefieres, ¿helado o refresco?-le pregunto ella, pensado que peor no podía ir la cosa.
-Ummm…. Refresco.
-Pues yo quiero un helado, así que iremos a una heladería.
-Entonces no se para que preguntabas.-le dijo el algo dubitativo.
-Jejejejeje, pues por educación pero ya tenía claro dónde íbamos a ir, además no te quejes que donde te voy a llevar venden refrescos y helados-le dijo, ella con aire burlón. Era obvio que a cualquier heladería que fueran venderían las dos cosas.

Y sin más ella le cogió de la mano y él le dio un abrazo.

Fueron a una heladería para ella era la mejor de Valencia, al menos de las que ella había visitado, que no eran pocas, estaba cerca de la plaza de toros y había un helado de brownie buenísimo.
Estuvieron charlando de todo un poco, de todo lo que les había cambiado en ese tiempo sin verse, pero no hablaron de ellos de que iba a ser de todo aquello.

Ella no le reflejo a él sus dudas ni le dijo lo mal que lo paso aquella vez que le dejo tirada, a ella se le hizo un mundo y él apenas le dio importancia o al menos fue lo que ella pensaba. Ella quería decirle que le estuvo esperando esos 2 meses y no sabía porque a última hora él había decidido no acudir a su cita y ella necesitaba entenderlo, ya que desde aquel día todo había cambiado para ella y no solo respecto a él si no respecto a todo. No paraba de buscar explicaciones y de pensar que todo el mundo la iba a fallar, como había hecho él. Si la persona que ella más quería le había fallado que no harían los demás, pensaba ella.


Por otro lado él estaba hecho todo un mar de dudas no sabía que pensar, pensaba que todo estaba roto que no quería seguir con aquello, que por otro lado ya hace tiempo que para él se había terminado. Pero entonces pensó ¿Qué hago aquí, si no es por ella? Al hacerse esa pregunta él pensó que quizá se estaba enamorando como aquella primera vez que lo hizo, pero como podría ser eso. Él no quería sufrir como aquella vez, pero pensó que ella no era como aquella chica, ella era una chica distinta, tan diferente. En definitiva estaba hecho un lio, y no sabía en qué iba a terminar todo aquello.

Después de que ella termino su helado y el su caña, ella fingió ir al baño pero en realidad fue a pagar. Sabía que el por su orgullo de que una mujer no puede invitar a un hombre él no lo aceptaría. Así que no se le ocurrió otra excusa mejor.
Ninguno de los dos se atrevía romper el silencio así que por fin ella se levantó y dijo vamos a dar un paseo, y evidentemente él aceptó. Siguieron caminado en silencio, y ella no aguantó más así que decidió romperlo.

-¿Vamos a estar sin hablarnos, mucho tiempo más? O piensas decirme de una vez que haces aquí.- le dijo ella bastante enfadada.
-Pues aquí contigo dando un paseo, he venido a verte por tú cumpleaños- dijo él, callando todo lo que le quería decir.
-¿Enserio? Eso es lo único que me vas a decir después de todo- ella estaba alucinando, cada vez más enfadada.
-Pues no sé qué es lo que quieres que te diga.-dijo él, haciéndose el tonto.
-Osea vamos a ver si lo entiendo. El domingo por la noche me dices que vienes a verme, el lunes a mediodía me dices que no y te inventas una mentira que no se la  cree ni dios y te vas a Madrid todo el fin de semana, luego me pides perdón, te perdonó y para terminar me envías un mensaje diciéndome que me echas de menos que me quieres ver y a la semana siguiente vienes y ni me llamas. Ha y ya el colmo de todo el día de mi cumpleaños me mandas un mensaje y no para felicitarme. Y encima me dices que tú no entiendes nada, y ahora estas aquí para verme, ¿y qué  quieres que lo entienda? Pues no, no lo entiendo y tú no haces mucho por explicarte la verdad.



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