17.5.14

La ciudad mágica 2.

Después de estar dos horas hablando con su familia. Subió a su casa, se tiro en la cama con una gran sonrisa, y encendió el móvil y le envió un mensaje a él diciéndole que había llegado a casa sana y salva, haciendo caso omiso al anterior mensaje que él le había enviado, “lo siento, pero te quiero”.

Él al ver el mensaje de ella se alegro de que estuviera bien, y se pregunto ¿Por qué no le había dicho nada, del anterior mensaje? ¿Estaría enfadada, con él? Él no se acordaba de todo lo que había pasado esa noche así que pensó que habría hecho algo mal. El no sabía porque pero siempre que se trataba de ella intentaba hacer las cosas perfectas y siempre le salían mal, y siempre se preguntaba el porqué pero él nunca obtenía respuesta, o al menos no la que él quería. Siempre terminaban discutiendo, y haciéndose daño, si no era por uno era por el otro.


Acto seguido ella cogió su pijama y se fue a la ducha, se acabaron los baños relajantes, pensó. Después se puso a leer una de esas pastelonas historias de amor o como ellas las llamaba “ciencia ficción”. Sabía que esas historias nunca pasaban, pero solo el hecho de imaginárselas ya  le sacaba una sonrisa.
Luego mientras leía no paraba de imaginarse con él,  y entonces se acordó del mensaje “lo siento pero te quiero” ¿sería verdad, habría sido él?  , así que decidió hablar con él, pero como era ya tarde le dejó un mensaje.
Hola ¿Qué tal? El mensaje de antes lo siento pero te quiero. Eras tú ¿osea lo dices por lo de anoche, o solo lo dices por cumplir?” Ella ya no se creía nada, se había vuelto de piedra, aunque con solo verle su corazón empezaba a palpitar tan fuerte que parecía que se le iba a salir por la boca, y en cuanto la tocaba se le ponían los pelos de punta y su cuerpo empezaba a arder. Pero era estar lejos de él y nada era igual, cada cosa que decía para ella era solo otra más.
Ella cerró los ojos se puso su reproductor y se fue a dormir “poniendo su música para dormir” como ella la llamaba.
Al terminar la última canción vio que tenía un mensaje de él en su móvil y que estaba en línea así que comenzaron a hablar, a ella la noche la inspiraba y la relajaba, para ella era el tiempo de silencio, su tiempo.
-Si era yo quien envié ese mensaje y no por cumplir, si no porque es la verdad. Lo que pasa que es imposible…- le dijo, él.
- ¿Imposible?- pregunto ella. No sabía porque pero aquella vez le notaba más sincero que nunca.
-Sí, imposible. Yo no soy como tú crees.-le dijo él.
-¿Cómo yo creo?-dijo ella, la verdad que no entendía todo aquello, y él en vez de explicárselo, cada vez se lo hacía más complicado- No entiendo nada-le dijo, finalmente.
-No hay nada que entender, cielo- le dijo él.
Ella se quedo de piedra, y se puso furiosa, así que corto la conversación sin más apago su conexión. Se volvió a poner su reproductor y se puso esas canciones tristes que cuando estaba mal hacían que sacara todo lo que llevaba a dentro y eso le ayudaba recordó a Secretera esa chica que con sus canciones tristes le había sacado tantas lagrimas, como sonrisas.

Al día siguiente al levantarse, ella siguió pensando en aquella conversación que había tenido la noche anterior. Mientras se tomaba su cola-cao no dejó de mirar el móvil, pero no había ni rastro de él y por más que leía y leía la conversación no le encontraba sentido. A sí que decidió analizar “ese como tú crees”. Ella nunca se había parado a pensar en cómo era así que  cogió un papel y empezó a describirle. “Amable, Cariñoso, Respetuoso, Dulce, Trabajador, Simpático, Buena presencia, Agradable, Guapo, Atractivo, Mentiroso”.
Leyó la lista, ya que mientras la escribía no estaba prestando atención a lo que ponía. La verdad es que le resultó demasiado fácil describirle, pues tenía claro como ella lo veía, pero entonces se dio cuenta que había solo encontrado un defecto y eso no podía ser así, entonces pensó que él tenía razón que no era como ella pensaba.
Pasó el día y llegó de nuevo la noche, pero esta vez ella desconectó el móvil y se durmió sin más.


Ya habían pasado 3 días desde la última conversación y él la echaba de menos pero no sabía cómo decírselo, se lo había dicho en varias ocasiones así que pensó que no le iba a creer y además la última conversación que tuvieron no fue a mejor, él sabía que ella se había enfadado, pero no sabía cómo arreglarlo como la mayoría de las veces. No paraba de pensar, pero no se le ocurría nada. Así que miró el calendario y vio que solo quedaban 3 semanas para su cumpleaños y pensó que mejor manera que el día de su cumpleaños para arreglarlo, ¿pero cómo?... Después de 1 hora ya lo sabía iría a su cumpleaños a visitarla ¿por sorpresa?....si por sorpresa sería mejor sabia que eso a ella le encantaría y además le llevaría un regalo pero tenía que ser especial...



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