21.5.14

La ciudad mágica 3

A la mañana siguiente ella fue a sus clases, pero no podía parar de pensar en él, no paraba de preguntarse ¿le recordará, se habrá olvidado ya de ella? ¿Estará  bien?
Entonces miró la agenda y vio que quedaban 3 semanas para su cumpleaños, y de las pocas ganas que tenía de celebrarlo, ese año había pasado muy rápido, demasiado. Así que al no celebrarlo era como si no hubiera pasado, eso pensaba ella. Desde aquel octubre todo para ella había cambiado: sus intentos por olvidarle eran en vano, había una conexión que le unía a él, al principio pensó que solo era sexo o atracción física, pero luego había una  conexión que hacía que aunque ella no quisiera él aparecía como por arte de magia, esa conexión que algunos la llamaban “amor”.
Al principio ella no lo quería aceptar, pero si ella estaba enamorada, enamorada hasta el extremo de acordarse cada día de él y de todos los momentos con él.
Entonces su amiga al ver que estaba tan distraída le pregunto que le pasaba, y ella le dijo “lo de siempre” y sin más su amiga le abrazo y ella le dio las gracias y  luego las dos empezaron a reír. Ella era una chica solitaria, no salía mucho ni tenía muchas amigas, pero las que tenía eran las mejores que podía tener y aquella lo era de verdad.
Al llegar a casa se puso a comer aunque no tenía ganas de nada ese día había sido muy raro. Luego se puso a estudiar y por la noche como su cabeza decidió como todas las noches no parar de dar vueltas. Escribió una canción  “Mentira” la llamó, ella. Pensó que como le iba a olvidar si no paraba de pensarle y escribirle todos los días, ella quería aprender de ello y por eso le quería olvidar.

Pasaron los días y nada ella seguía sin tener noticias de él hasta que llego el día de su cumpleaños, su día había llegado y además era viernes y en clase todo el mundo la felicitaría, lo único que le gustaba de aquel día era la tarta una tarta que comprarían especialmente a su gusto por su día.

Se levantó se puso su camiseta de su grupo favorito, pensó que al llevar la camiseta de su grupo que tantas alegrías le había dado su día sería un poco mejor y además cumplía 22 años, los dos patitos, así que se puso su mochila y se fue camino a clase. Al llegar su amiga la esperaba con una sonrisa diciéndole felicidades gracias le dijo con una sonrisa. Acto seguido todos sus compañeros la felicitaron, hasta sus profesores. Pero ella no sabía que al llegar esa tendría una sorpresa esperándola…

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