Un día ella se levanto y
decidió cumplir ese sueño que desde hace muchos años atrás ella quería
conseguir, y que por una cosa o otra nunca lo llevaba a cabo.
Se levanto de la cama a
las 10:00 hacia un día precioso los rayos de sol iluminaban su habitación, la
persiana dibujaba las líneas del sol en la pared.
De repente se levanto de
un salto, fue al baño, se lavo la cara y sin más fue a su habitación conecto la
mini cadena y sin saber porque se puso a bailar escuchando a Pereza, ese grupo
que a ella le fascinaba desde que tenía 15 años, casualidad de que sonara en la
radio aquel día no se pero ella supo que era una señal. Recordó aquel día
cuando fue a hacer el examen de la prueba de acceso al ciclo superior, recordó como su hermana y ella se miraron en
el coche cuando Pereza sonó en la radio su hermana le dijo “que era una señal” y ella también lo pensó, aunque no dijo nada, y luego las dos se rieron a carcajadas.
Cogió su maleta roja,
metió toda la ropa que pudo en 15 minutos, no quería perder ni un segundo
más, aunque no la esperaba nadie, cogió su ropa interior, unos pantalones y una
camiseta, se ducho como un relámpago. Y sin más se vistió dejo una nota a su
madre y se fue.
Al llegar a la estación,
eligió los billetes. Cogió el tren sin miedo, se puso su reproductor y empezó a
soñar, se llevo una libreta, allí llevaba todos los sitios que ella quería
visitar, también quería hacer un diario de viaje para así leerlo cada noche y
recordar aquellos días que para ella serían inolvidables. Ya en Madrid encendió
el móvil su madre la estuvo llamando toda la mañana y eran las 15:00, así que
dejo las cosas en el hostal donde solo pasaría una noche y decidió llamar a su
madre. Cuando su madre le contesto le dijo que estaba loca que porque había hecho
eso y solo le echaba la bronca y le gritaba, ella no le supo que decir, así que
cuando su madre la dejo hablar le dijo, “mama estoy bien no te preocupes,
hoy pasare la noche en Madrid y mañana me iré a Santiago, se que ahora estas
enfadada y que no lo entenderás, pero era algo que tenía que hacer. Mañana te
llamare cuando llegue. Te quiero” y
sin dejar que ella dijera nada colgó.
Ella se quedo en la cama
cerró los ojos, y al abrirlos ya había pasado media hora, pero a ella le habían
parecido 10 min. Cogió su bolso y se fue a la calle a comer algo, que ya eran
casi las 16:00 y desde las 10:00 no había comido y estaba hambrienta. Al salir
respiro aquel aire seco, al que ella no estaba nada acostumbrada pues en su
ciudad era todo humedad, pero el olor del mar le encantaba y le daba igual el
pelo alborotado que eso le dejaba.
Se sentó en la terraza de
un bar pidió una coca-cola y dejo al camarero que eligiera la comida por ella,
ya que ella no sabía que elegir. Al terminar de comer se dio un paseo por
el retiro. Hizo mil fotos, escribió una canción y mil melodías. Cuando se dio
cuenta ya eran las 22:00.
Entonces se fue al hostal,
a descansar pues a las 5:00 salía el tren, ella siempre estaba media hora antes
en la estación, le gustaba escuchar hablar a los turistas en distintos idiomas,
ella no les entendía y siempre se echaba a reír con cada acento.
Sin que se diera cuenta
sonó el despertador “que
bonito el día nos despierta el sol hace maravillas en la habitación…” esa frase de aquella canción cobro
más vida que nunca.
Se vistió cogió todas sus
cosas y sin más se fue a la estación. Tenía un nudo en el estomago y así que ni
siquiera desayuno. Cuando llego a la estación su tren ya estaba en el cartel
así que al verlo ella corrió hacia el vagón, se subió y una vez ya sentada sin
saber porque se emociono sus lágrimas no dejaban de caer, ella no entendía
porque le pasaba, ¿estaría haciendo lo correcto?, pero entonces recordó “Si
te hace feliz, lo estás haciendo bien”, entonces se seco las lágrimas
mientras sonreía.
Se puso a Andrés Suárez en
su reproductor ese gallego que le había enseñado tantas cosas. El amaba su
ciudad y si a ella ya le gustaba conoció más lugares y cada vez esa ciudad se hizo
más idílica para ella.
Cerró los ojos y al
abrirlos ya estaba allí.
….
Cogió su maleta un poco
aturdida, camino hasta salir de la estación. Una vez fuera no para de girar y
de dar vueltas a su alrededor, ya estaba allí su sueño se había cumplido. Al
girarse se hizo una foto con aquel cartel que indicaba que ya había llegado a
su destino. Su ojos no podían irradiar más luz parecían dos diamantes, su
rostro era deslumbrante, su sonrisa era perfecta, y es que es así como ella se
sentía PERFECTA.
Saco su mapa para llegar
al hotel, aunque sabía que se perdería, pues no era muy buena descifrando esos
enigmas, como ella los llamaba. Como era de esperar se perdió llego a una
plaza, donde se hizo mil fotos era uno de los sitios que quería visitar, así
que cogió su lista y lo tacho y luego cogió el diario de viaje y se puso a
relatar todo lo que veía a su alrededor y todo lo que sentía.
Después de estar un rato
sentada en aquella plaza, le pregunto a un señor que le indico como ir a su
hotel. Una vez llego allí se tiro en la cama, pues estaba agotada, pero su
euforia no la dejaba descansar. Así que decidió darse un baño para relajarse y
así poder dormir.
Después del baño salió a
cenar y está vez no se llevo mapa quería ir a la aventura, antes de salir del
hotel le pregunto al señor de la recepción un lugar para ir a cenar, ya que
ella no sabía de ninguno, el señor le indico unos cuantos. Por otro lado ella
quería ir a aquella sala donde había descubierto a cantautores que le gustaban
así que decidió cenar en un sitio cerca de allí. Antes de cenar paso por
aquella sala para haber que hacían esa noche y por suerte tocaba “Andrés Suárez” entonces decidió comprar
la entrada y después de cenar se pasaría a verle, ya que le encantaba.
Después del concierto se
quedo a charlar con los músicos, se tomo una copa y se fue. Al salir vio que la
noche de Santiago era mágica, aquel cielo
despejado, aquel olor a mar, aquella luna “la luna de Santiago” esa de la que tanto había oído hablar, ella
no pensó que fuera tan bonita, pero se equivocaba aquella era la luna más
bonita que existía y aquel cielo lleno de estrellas el más precioso. También
inmortalizo ese momento en una foto y saco su diario de viaje y volvió a
escribir, todo aquello que sentía.
Después de esa noche ella
había cambiado ya no era la misma que había salido de casa y eso que solo
llevaba dos días fuera,.
Se puso el despertador a
las 10:00 de la mañana pues por la mañana iría a la playa. Esa noche “durmió como un lirón” como ella lo
definía, eran aquellas noches en las que ella dormía a pierna suelta y no se
enteraba de nada. Así que como era de esperar se durmió, se despertó a las
12:00 así que fue a conocer un poco más la ciudad, después se fue a la estación
que la llevaría A Coruña, pero antes
llamo a su madre para decirle lo que había hecho la noche anterior.
Su madre le hecho la
bronca porque se había pasado toda la noche en vela, al no saber de ella, y
ella le pidió perdón porque sabía que su madre tenía razón.
Una vez ya en la playa de “Pantin” se dedico a tomar el sol y a
admirar ese bonito paisaje, luego se dio un baño aunque el agua estaba helada.
Luego vio el atardecer cosa que también inmortalizó. Luego volvió al hotel se dio
un baño se puso su mejor vestido y se pinto. Salió esta vez sin rumbo decidió
que esa noche se lo dejaría todo al destino. De repente llego a un pub, donde había
una cola inmensa, y ella sin saber por qué decidió entrar allí. Luego pidió una
cerveza en la barra y se sentó. Había un escenario, micros y instrumentos así
que le pregunto al camarero que quien
iba a tocar, él le dijo que hoy era el día de micros abiertos, pero ella no lo acaba
de entender, y los instrumentos, pero lo dejo pasar y se tomo su copa esperando
a que alguien saliera a aquel escenario.
Entonces se apagaron las luces, así que comenzaba el
show, de repente salió una banda de 5 chicos, no tocaban mal así que se quedo a
escucharles. Se fue a la barra a por otra copa y de repente, noto que alguien
la estaba observando pero miro aún lado y a otro y no vio a nadie. Así que
espero su copa y luego la cogió y se fue a la pista. Entonces paso, ella se
giro y de repente allí estaba él después de tantos años sin verse allí estaba
ella empezó a disimular. La verdad es que ella deseaba que le viera, pero por
otro lado tenía miedo, así que se puso a bailar como si nada, y de repente
alguien le susurro al oído lo guapa que estaba, así que ella se giró para ver quién
era. Le costó más de 10 minutos reaccionar y si era él, ella se sentía como en
una novela de Nicholas Sparks esas
que tanto les gustaba leer. Luego comenzaron a bailar y al terminar la canción
salieron fuera.
-Hola, ¿Cómo estás?- le dijo él.
-Hola bien, ¿y tú?- le dijo ella.
-Bien- le respondió él.
Pero de repente él, la abrazo con tanta fuerza, que ella
se quedo muda y sin saber qué hacer, entonces ella le devolvió el abrazo un
poco confusa.
-Lo siento- le dijo él.
Y ella soltó un suspiro a era eso, pensó buf….que alivio.
-Bueno ya te dije todo lo que pensaba sobre aquello,
aquel 27 de octubre.
Él de repente abrió los ojos como platos, sabía que lo había
hecho mal que le había fallado, pero no sabía que tanto como para que ella recordara
hasta la fecha.
-Bueno ya pero no se solo quería que lo supieras- le dijo
él.
-Bueno ya lo sé pero y ese 28 de abril, mira no lo
entiendo, mejor dicho no te entiendo y no quiero seguir con esto, que por otro
lado no sé ni lo que es. Solo sé que te quiero y que cada vez que me mientes me
siento estúpida y que no valgo nada, me siento tonta ¿y sabes? Tenias razón
aquel no merezco a alguien como tú- después de decir todo esto, ella sintió que
es como si se quitara 5 kilos de golpe, pero luego se dio cuenta que le había dicho
que le quería y se puso roja.
-Emmmm, no sé qué decir. Tienes razón así que me voy no
te molesto mas.
Y ella al darse cuenta de que él se iba, no se pudo
resistir así que le cogió del brazo y le dio un beso.
El se quedo de piedra y ella no creía lo que había hecho
nunca le había dando un beso a nadie.
-Ahora vengo- le dijo él.
-Vale- le dijo ella, aunque otra vez le había dejado
confusa.
Luego el salió del local, y la cogió de la mano y le dijo
que se fueran.
-¿Donde vamos?-le pregunto ella.
- Pues la verdad es que no lo sé, ¿adónde quieres ir?- le
respondió el.
-Pues no sé, como sabrás no soy de aquí estoy de
vacaciones- dijo con aire burlón-Así que no sé donde me quieras llevar-Y le sonrió.
-Jajajajaja, que graciosa-dijo él. Y sin dejar que el
siguiera pensando, a ella se le ocurrió algo.
-Ya se vayamos a un karaoke- a ella le daba vergüenza ya
que cantaba fatal y no sabía si se atrevería a hacerlo, pero sabía que se reiría
y ya que llevaba un par de copas, pensó que a lo mejor se animaría y se lo pasaría genial.
-Vale- acepto él.
Después de una noche larga, salieron del karaoke. Bueno
tocaba la despedida pensó ella, él le acompaño hasta el hotel.
-Adiós, ha sido una noche increíble. Gracias- dijo ella
con la sonrisa aún en su cara.
-De nada- le dijo él- gracias a ti también por esta noche
tan divertida, me lo he pasado muy bien contigo- Y sin más le dijo adiós dándole
un beso de en la mejilla.
Un instante después él le cogió del brazo y le dio un
beso, un beso apasionado y largo. De esos “de
película” como ella los describía, uno de esos que ella nunca pensó que viviría.
Ella se quedo sin palabras, lo único que hizo fue abrazarlo y luego los dos
cogidos de la mano subieron a el hotel.
Paso lo inevitable, bueno mejor dicho paso lo que tenía
que pasar, pensó ella.
Al despertar a la mañana siguiente, mejor dicho a la
tarde siguiente, eran las 2 de la tarde y ella a las 15:00 salía hacia Madrid,
para luego desde allí llegar a su ciudad Valencia. Así que le miro a él que seguía
dormido, primero pensó en qué hacer, no le había dicho a el que se marcharía al
día siguiente, lo que tampoco sabía es que la noche terminaría así. Así que no sabía si despertarle o si simplemente
irse sin más. Después de un rato dándole vueltas ella decidió dejarle una nota
e irse sin más.
Recogió todas sus cosas y salió de la habitación, no sin
antes inmortalizar también ese momento. Después bajo a la cafetería del hotel y
se tomo una cola cao rápidamente, tan rápido que hasta se quemo los labios y también
se comió un sándwich. Luego corrió a la estación ya eran las 15:30 y si no se
apresuraba iba a perder el tren, aunque en realidad ella lo que ella quería para
verle despertar una vez más. Ya en la estación cogió el tren, encendió su
reproductor y una vez más se olvido del mundo, pero esta vez algo cambio, solo podía
pensar en aquella noche “su noche”, como
ella la definiría mientras se la contaba a su diario. Si ella pensó que era lo
mejor que solo ella, su diario y él claro. Supieran de esa noche. Al llegar a
Madrid ella le envió un mensaje a su madre diciéndole que estaba en Madrid y
que llegaría tres horas más tarde.
…
Mientras él en el hotel ya se había despertado, miro a un
lado y a otro y no la encontró allí todo le daba vueltas el alcohol le había
hecho su trabajo, pero de repente el encontró una nota que decía “lo siento, pero te quiero” y entonces él
lo entendió todo.
Luego le envió un mensaje “lo siento, pero te quiero”.
Cuando a ella le llego el mensaje no pudo más que reír,
en ese momento pensó en bajarse de aquel
tren, pero siguió su camino pensando que si “esa
había sido su noche, pero no hay más” pensó en cada una de las canciones de
conchita y en el necesitaba un vals para
olvidarte de Andrés Suárez . Así que sin más siguió su camino, con lágrimas
en los ojos, pero esta vez eran de felicidad, esa felicidad que nadie le podía
quitar.
Por fin llego a su ciudad Valencia, la verdad es que echaba
de menos su pueblo, los domingos solitarios por las calles, la gente saludándola
por su barrio… Al llegar allí se encontró con que todos la estaban esperando,
ellos sabían que para ella era importante ese viaje y que luego todos la
recibieran para escuchar sus mil peripecias allí, aunque también sabían que
vendría cansada. Y al ver a su hermana corrió a abrazarla con una sonrisa. ...
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