4.5.14

La ciudad mágica.

Un día ella se levanto y decidió cumplir ese sueño que desde hace muchos años atrás ella quería conseguir, y que por una cosa o otra nunca lo llevaba a cabo.
Se levanto de la cama a las 10:00 hacia un día precioso los rayos de sol iluminaban su habitación, la persiana dibujaba las líneas del sol en la pared.

De repente se levanto de un salto, fue al baño, se lavo la cara y sin más fue a su habitación conecto la mini cadena y sin saber porque se puso a bailar escuchando a Pereza, ese grupo que a ella le fascinaba desde que tenía 15 años, casualidad de que sonara en la radio aquel día no se pero ella supo que era una señal. Recordó aquel día cuando fue a hacer el examen de la prueba de acceso al ciclo superior,  recordó como su hermana y ella se miraron en el coche cuando Pereza sonó en la radio su hermana le dijo “que era una señal” y ella también lo pensó, aunque no dijo nada,  y luego las dos se rieron a carcajadas.
Cogió su maleta roja, metió toda la ropa  que pudo en 15 minutos, no quería perder ni un segundo más, aunque no la esperaba nadie, cogió su ropa interior, unos pantalones y una camiseta, se ducho como un relámpago. Y sin más se vistió dejo una nota a su madre y se fue.

Al llegar a la estación, eligió los billetes. Cogió el tren sin miedo, se puso su reproductor y empezó a soñar, se llevo una libreta, allí llevaba todos los sitios que ella quería visitar, también quería hacer un diario de viaje para así leerlo cada noche y recordar aquellos días que para ella serían inolvidables. Ya en Madrid encendió el móvil su madre la estuvo llamando toda la mañana y eran las 15:00, así que dejo las cosas en el hostal donde solo pasaría una noche y decidió llamar a su madre. Cuando su madre le contesto le dijo que estaba loca que porque había hecho eso y solo le echaba la bronca y le gritaba, ella no le supo que decir, así que cuando su madre la dejo hablar le dijo, “mama estoy bien no te preocupes, hoy pasare la noche en Madrid y mañana me iré a Santiago, se que ahora estas enfadada y que no lo entenderás, pero era algo que tenía que hacer. Mañana te llamare cuando llegue. Te quiero” y sin dejar  que ella dijera nada colgó.

Ella se quedo en la cama cerró los ojos, y al abrirlos ya había pasado media hora, pero a ella le habían parecido 10 min. Cogió su bolso y se fue a la calle a comer algo, que ya eran casi las 16:00 y desde las 10:00 no había comido y estaba hambrienta. Al salir respiro aquel aire seco, al que ella no estaba nada acostumbrada pues en su ciudad era todo humedad, pero el olor del mar le encantaba y le daba igual el pelo alborotado que eso le dejaba.
Se sentó en la terraza de un bar pidió una coca-cola y dejo al camarero que eligiera la comida por ella, ya que ella no sabía que  elegir. Al terminar de comer se dio un paseo por el retiro. Hizo mil fotos, escribió una canción y mil melodías. Cuando se dio cuenta ya eran las 22:00.

Entonces se fue al hostal, a descansar pues a las 5:00 salía el tren, ella siempre estaba media hora antes en la estación, le gustaba escuchar hablar a los turistas en distintos idiomas, ella no les entendía  y siempre se echaba a reír con cada acento.
Sin que se diera cuenta sonó el despertador “que bonito el día nos despierta el sol hace maravillas en la habitación…” esa frase de aquella canción cobro más vida que nunca.

Se vistió cogió todas sus cosas y sin más se fue a la estación. Tenía un nudo en el estomago y así que ni siquiera desayuno. Cuando llego a la estación su tren ya estaba en el cartel así que al verlo ella corrió hacia el vagón, se subió y una vez ya sentada sin saber porque se emociono sus lágrimas no dejaban de caer, ella no entendía porque le pasaba, ¿estaría haciendo lo correcto?, pero  entonces recordó “Si te hace feliz, lo estás haciendo bien”, entonces se seco las lágrimas mientras sonreía.

Se puso a Andrés Suárez en su reproductor ese gallego que le había enseñado tantas cosas. El amaba su ciudad y si a ella ya le gustaba conoció más lugares y cada vez esa ciudad se hizo más idílica para ella.
Cerró los ojos y al abrirlos ya estaba allí. 

….

Cogió su maleta un poco aturdida, camino hasta salir de la estación. Una vez fuera no para de girar y de dar vueltas a su alrededor, ya estaba allí su sueño se había cumplido. Al girarse se hizo una foto con aquel cartel que indicaba que ya había llegado a su destino. Su ojos no podían irradiar más luz parecían dos diamantes, su rostro era deslumbrante, su sonrisa era perfecta, y es que es así como ella se sentía PERFECTA.
Saco su mapa para llegar al hotel, aunque sabía que se perdería, pues no era muy buena descifrando esos enigmas, como ella los llamaba. Como era de esperar se perdió llego a una plaza, donde se hizo mil fotos era uno de los sitios que quería visitar, así que cogió su lista y lo tacho y luego cogió el diario de viaje y se puso a relatar todo lo que veía a su alrededor y todo lo que sentía.

Después de estar un rato sentada en aquella plaza, le pregunto a un señor que le indico como ir a su hotel. Una vez llego allí se tiro en la cama, pues estaba agotada, pero su euforia no la dejaba descansar. Así que decidió darse un baño para relajarse y así poder dormir.
Después del baño salió a cenar y está vez no se llevo mapa quería ir a la aventura, antes de salir del hotel le pregunto al señor de la recepción un lugar para ir a cenar, ya que ella no sabía de ninguno, el señor le indico unos cuantos. Por otro lado ella quería ir a aquella sala donde había descubierto a cantautores que le gustaban así que decidió cenar en un sitio cerca de allí. Antes de cenar paso por aquella sala para haber que hacían esa noche y por suerte tocaba “Andrés Suárez” entonces decidió comprar la entrada y después de cenar se pasaría a verle, ya que le encantaba.
Después del concierto se quedo a charlar con los músicos, se tomo una copa y se fue. Al salir vio que la noche de Santiago era mágica, aquel cielo  despejado, aquel olor a mar, aquella luna “la luna de Santiago” esa de la que tanto había oído hablar, ella no pensó que fuera tan bonita, pero se equivocaba aquella era la luna más bonita que existía y aquel cielo lleno de estrellas el más precioso. También inmortalizo ese momento en una foto y saco su diario de viaje y volvió a escribir, todo aquello que sentía.

Después de esa noche ella había cambiado ya no era la misma que había salido de casa y eso que solo llevaba dos días fuera,.

Se puso el despertador a las 10:00 de la mañana pues por la mañana iría a la playa. Esa noche “durmió como un lirón” como ella lo definía, eran aquellas noches en las que ella dormía a pierna suelta y no se enteraba de nada. Así que como era de esperar se durmió, se despertó a las 12:00 así que fue a conocer un poco más la ciudad, después se fue a la estación que la llevaría A Coruña, pero antes llamo a su madre para decirle lo que había hecho la noche anterior.
Su madre le hecho la bronca porque se había pasado toda la noche en vela, al no saber de ella, y ella le pidió perdón porque sabía que su madre tenía razón.

Una vez ya en la playa de “Pantin” se dedico a tomar el sol y a admirar ese bonito paisaje, luego se dio un baño aunque el agua estaba helada. Luego vio el atardecer cosa que también inmortalizó. Luego volvió al hotel se dio un baño se puso su mejor vestido y se pinto. Salió esta vez sin rumbo decidió que esa noche se lo dejaría todo al destino. De repente llego a un pub, donde había una cola inmensa, y ella sin saber por qué decidió entrar allí. Luego pidió una cerveza en la barra y se sentó. Había un escenario, micros y instrumentos así que le pregunto  al camarero que quien iba a tocar, él le dijo que hoy era el día de micros abiertos, pero ella no lo acaba de entender, y los instrumentos, pero lo dejo pasar y se tomo su copa esperando a que alguien saliera a aquel escenario.
Entonces se apagaron las luces, así que comenzaba el show, de repente salió una banda de 5 chicos, no tocaban mal así que se quedo a escucharles. Se fue a la barra a por otra copa y de repente, noto que alguien la estaba observando pero miro aún lado y a otro y no vio a nadie. Así que espero su copa y luego la cogió y se fue a la pista. Entonces paso, ella se giro y de repente allí estaba él después de tantos años sin verse allí estaba ella empezó a disimular. La verdad es que ella deseaba que le viera, pero por otro lado tenía miedo, así que se puso a bailar como si nada, y de repente alguien le susurro al oído lo guapa que estaba, así que ella se giró para ver quién era. Le costó más de 10 minutos reaccionar y si era él, ella se sentía como en una novela de Nicholas Sparks esas que tanto les gustaba leer. Luego comenzaron a bailar y al terminar la canción salieron fuera.
-Hola, ¿Cómo estás?- le dijo él.
-Hola bien, ¿y tú?- le dijo ella.
-Bien- le respondió él.
Pero de repente él, la abrazo con tanta fuerza, que ella se quedo muda y sin saber qué hacer, entonces ella le devolvió el abrazo un poco confusa.
-Lo siento- le dijo él.
Y ella soltó un suspiro a era eso, pensó  buf….que alivio.
-Bueno ya te dije todo lo que pensaba sobre aquello, aquel 27 de octubre.
Él de repente abrió los ojos como platos, sabía que lo había hecho mal que le había fallado, pero no sabía que tanto como para que ella recordara hasta la fecha.
-Bueno ya pero no se solo quería que lo supieras- le dijo él.
-Bueno ya lo sé pero y ese 28 de abril, mira no lo entiendo, mejor dicho no te entiendo y no quiero seguir con esto, que por otro lado no sé ni lo que es. Solo sé que te quiero y que cada vez que me mientes me siento estúpida y que no valgo nada, me siento tonta ¿y sabes? Tenias razón aquel no merezco a alguien como tú- después de decir todo esto, ella sintió que es como si se quitara 5 kilos de golpe, pero luego se dio cuenta que le había dicho que le quería y se puso roja.
-Emmmm, no sé qué decir. Tienes razón así que me voy no te molesto mas.
Y ella al darse cuenta de que él se iba, no se pudo resistir así que le cogió del brazo y le dio un beso.
El se quedo de piedra y ella no creía lo que había hecho nunca le había dando un beso a nadie.
-Ahora vengo- le dijo él.
-Vale- le dijo ella, aunque otra vez le había dejado confusa.
Luego el salió del local, y la cogió de la mano y le dijo que se fueran.
-¿Donde vamos?-le pregunto ella.
- Pues la verdad es que no lo sé, ¿adónde quieres ir?- le respondió el.
-Pues no sé, como sabrás no soy de aquí estoy de vacaciones- dijo con aire burlón-Así que no sé donde me quieras llevar-Y le sonrió.
-Jajajajaja, que graciosa-dijo él. Y sin dejar que el siguiera pensando, a ella se le ocurrió algo.
-Ya se vayamos a un karaoke- a ella le daba vergüenza ya que cantaba fatal y no sabía si se atrevería a hacerlo, pero sabía que se reiría y ya que llevaba un par de copas, pensó que a lo mejor se animaría  y se lo pasaría genial.
-Vale- acepto él.

Después de una noche larga, salieron del karaoke. Bueno tocaba la despedida pensó ella, él le acompaño hasta el hotel.
-Adiós, ha sido una noche increíble. Gracias- dijo ella con la sonrisa aún en su cara.
-De nada- le dijo él- gracias a ti también por esta noche tan divertida, me lo he pasado muy bien contigo- Y sin más le dijo adiós dándole un beso de en la mejilla.

Un instante después él le cogió del brazo y le dio un beso, un beso apasionado y largo. De esos “de película” como ella los describía, uno de esos que ella nunca pensó que viviría. Ella se quedo sin palabras, lo único que hizo fue abrazarlo y luego los dos cogidos de la mano subieron a el hotel.
Paso lo inevitable, bueno mejor dicho paso lo que tenía que pasar, pensó ella.

Al despertar a la mañana siguiente, mejor dicho a la tarde siguiente, eran las 2 de la tarde y ella a las 15:00 salía hacia Madrid, para luego desde allí llegar a su ciudad Valencia. Así que le miro a él que seguía dormido, primero pensó en qué hacer, no le había dicho a el que se marcharía al día siguiente, lo que tampoco sabía es que la noche terminaría así. Así  que no sabía si despertarle o si simplemente irse sin más. Después de un rato dándole vueltas ella decidió dejarle una nota e irse sin más.

Recogió todas sus cosas y salió de la habitación, no sin antes inmortalizar también ese momento. Después bajo a la cafetería del hotel y se tomo una cola cao rápidamente, tan rápido que hasta se quemo los labios y también se comió un sándwich. Luego corrió a la estación ya eran las 15:30 y si no se apresuraba iba a perder el tren, aunque en realidad ella lo que ella quería para verle despertar una vez más. Ya en la estación cogió el tren, encendió su reproductor y una vez más se olvido del mundo, pero esta vez algo cambio, solo podía pensar en aquella noche “su noche”, como ella la definiría mientras se la contaba a su diario. Si ella pensó que era lo mejor que solo ella, su diario y él claro. Supieran de esa noche. Al llegar a Madrid ella le envió un mensaje a su madre diciéndole que estaba en Madrid y que llegaría tres horas más tarde.


Mientras él en el hotel ya se había despertado, miro a un lado y a otro y no la encontró allí todo le daba vueltas el alcohol le había hecho su trabajo, pero de repente el encontró una nota que decía “lo siento, pero te quiero” y entonces él lo entendió todo.
Luego le envió un mensaje “lo siento, pero te quiero”.

Cuando a ella le llego el mensaje no pudo más que reír, en ese momento pensó en  bajarse de aquel tren, pero siguió su camino pensando que si “esa había sido su noche, pero no hay más” pensó en cada una de las canciones de conchita y en el necesitaba un vals para olvidarte de Andrés Suárez . Así que sin más siguió su camino, con lágrimas en los ojos, pero esta vez eran de felicidad, esa felicidad que nadie le podía quitar.

Por fin llego a su ciudad Valencia, la verdad es que echaba de menos su pueblo, los domingos solitarios por las calles, la gente saludándola por su barrio… Al llegar allí se encontró con que todos la estaban esperando, ellos sabían que para ella era importante ese viaje y que luego todos la recibieran para escuchar sus mil peripecias allí, aunque también sabían que vendría cansada. Y al ver a su hermana corrió a abrazarla con una sonrisa. ...


No hay comentarios:

Publicar un comentario